Las aguas continentales son una parte importante del ciclo agua-carbono. Las zonas pobres en oxígeno, las cargas elevadas de nutrientes y la degradación de materia orgánica pueden favorecer la formación y la liberación de metano.
Sin embargo, el efecto climático no puede deducirse con rigor a partir de valores aislados de calidad del agua. Para ello se requieren una línea base sólida, datos de proceso adecuados y modelos científicamente trazables.
Con el Advanced Lake Biochemistry Model (ALBM) se integran los procesos biogeoquímicos relevantes y los parámetros de medición precursores. Las emisiones de metano no se presentan como una magnitud medida directamente mientras no se realice una medición directa del gas. En su lugar se determinan mediante modelos, incluidos los supuestos e incertidumbres asociados.
Así, paso a paso, puede evaluarse frente a la línea base el efecto climático de medidas como el desfangado, la renaturalización, una circulación modificada del agua o unos caudales turbinados optimizados. Más adelante, estas evidencias pueden llegar a ser relevantes también para modelos de financiación climática y de certificación.